Arte tal vez por Eduardo D. Dib

Por Eduardo D. Dib

Un guitarrista de jazz disconforme con el volumen y el sustain del instrumento lo modifica para siempre y engendra una bestia radicalmente nueva.

Un músico de rythm’n’blues decide que ya no necesita sección de bronces y que su guitarra puede suplir las armonías tomándolas y adaptándolas del piano.

Un cantante de tex-mex empieza a pensar en su grupo como el verdadero protagonista más que como mero acompañamiento y añade una segunda guitarra, generando una dinámica nueva.

El jefe de Sun Records finalmente encuentra un blanco con sonido y sentimiento negro.

En cada uno de estos simples actos se cambió una técnica, un modo de trabajar, una actitud, y una expectativa a nivel de un instrumento, un músico, un grupo, una sociedad.

Cada uno también puede ser considerado un hito en el comienzo y desarrollo de un movimiento artístico (así como también cultural, social y político), el rock.

¿Tendrán algo en común, más allá de su co-incidencia en ese fenómeno histórico? Quizás estos eventos, así como los de cada momento decisivo en la historia del rock, puedan considerarse como la reescritura de algún código hasta ahí válido y sostenido.

Umberto Eco concibió la obra como signo y el arte como instalación de un código nuevo en “La estructura ausente”, donde al pensamiento estructural (el mensaje se decodificaría en base a un código preestablecido común a los usuarios) opone el pensamiento serial, en el cual cada mensaje propone su propio código y cada obra aparece como el fundamento de sí misma.

Así, aparentemente el rock emergería como otro de los fenómenos de vanguardia característicos del siglo XX. No obstante hay algo más: llega el momento en que la práctica de “ir contra el código establecido” deja de ejercerse solamente contra “los otros” y se torna una dinámica interna al movimiento: ya no se trata de ser otro Elvis, ahora es necesario innovar para ser percibido como artista.

Además el protagonista ya no será un solista, sino una banda. Aun así, se espera de cada integrante que aporte una individualidad y una diferencia al sonido y la identidad de conjunto. El caso de The Beatles resulta paradigmático de éste y de otros cambios, tales como una trascendental mutación en el entorno de la banda: a partir de 1965 aparecen arreglos que re-significan el trabajo en un estudio de grabación. La ingeniería de sonido pasa de mero medio de registro a parte activa y conciente del proceso creativo. El productor pasa de abogado del diablo puesto por la compañía para cuidar sus intereses a tallador de diamantes en bruto, reclamando en el proceso creaturas huérfanas del legado clásico, del jazz, de músicas antiguas, exóticas o segregadas para re-significarlas como parte del naciente (y rápidamente creciente) vocabulario pop.

Finalmente, la práctica de reescribir el código vigente penetra al interior de la carrera individual  y exige que cada nueva creación (álbum, canción) traiga consigo una reinvención del artista y el arte: con “Revolver” aparece el primer álbum que necesita ser diferente no sólo de los discos de otros, sino también de los otros discos de la banda. Con “Sgt. Pepper’s lonely hearts club band” el disco arrebata la unidad conceptual y estética a las canciones para convertirse en la obra. En el “White album” no sólo cada autor, sino además cada canción, reclama su diferencia ante las demás.

A diferencia de las vanguardias, sin embargo, la innovación en el rock no siempre trajo avance conceptual o incremento en el grado de sofisticación alcanzado: el punk fue bienvenido dentro mismo del movimiento como la renovación anhelada del arte no a pesar de, sino gracias a la actitud retrógrada e ineptitud musical con que se oponían a la experimentación y el virtuosismo que habían sentado código.

Cabría preguntar entonces hasta qué punto el rock es comparable y hasta qué punto es oponible al fenómeno de las vanguardias, si realmente dio origen a una estética o más bien a un racimo de actitudes encontradas permeadas por factores sociales y económicos, y también cuál es la relevancia, dentro del movimiento considerado como totalidad histórica, de las voces individuales, de la poética de un John Lennon o un Luis Alberto Spinetta.

 

BIBLIOGRAFÍA

ECO, U.; La estructura ausente, Debolsillo, Buenos Aires, 2013

ECO, U.; Obra abierta, Planeta-Agostini, Barcelona, 1985

EVERETT, W.; Los Beatles como músicos, Eterna Cadencia, Buenos Aires, 2013

EMMERICK, G.; El sonido de los Beatles, El Ateneo, Buenos Aires, 2014

 

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