Entrevista a Griselda García

Entrevista realizada a la escritora Griselda García durante la Feria de editoriales independientes. Mayo 2015. Entrevistadores: Nicolás Ghigonetto / Joaquín Vázquez.

Los criterios para editar

Mi entrada a ediciones Del Dock fue en marzo de 2015. La editorial tiene veinticinco años funcionando y publica poesía narrativa, ensayos y traducciones. Hay dos colecciones de poesía, una de ellas es Pez Náufrago, dirigida por Santiago Sylvester.  En la que yo dirijo, La verdad se mueve, la idea es publicar primeros libros o autores que recién inician su camino en poesía; podría ser lo emergente. El criterio de selección apunta a un libro sólido, con una voz marcada, que esté trabajado de manera completa, desde los acápites, los títulos , toda una serie de detalles que tienen que estar por lo menos pensados. No puede pasar que “no, bueh, más o menos”. No, eso no. Todavía nadie logró convencerme de que ser exigente es algo negativo, por más que me lo digan en palabras menos amables que éstas. La atención a cada detalle formal es lo a mí me gusta ver al leer libros de poesía. Creo mucho en eso. Cuando llega a mis manos un libro donde se pensó todo eso, me genera amor. Para mí es amor. Amor por todas las personas detrás de ese proceso. Puede ser un editor, puede ser también que el autor tenga mucho amor por su tarea y se haya fijado en todo eso. Puede ser un corrector también, que vio algo y lo modificó, hizo una sugerencia.

Un ejemplo a seguir es Ezra Pound con T.S. Eliot. El original de La tierra baldía tenía el doble de páginas del que conocemos hoy. Vino Pound y lo podó. El otro día vi una edición que sacaron con el manuscrito original. Están todos los tachones, las menciones, las referencias en rojo. Y podés ver el criterio que usó para cortar. La tierra baldía empezaba con un poema larguísimo, que nada que ver. Ves toda una página tachada y recién después: “Abril es el mes más cruel…”. ¡Empezaba ahí! ¡Empezaba ahí! Eso es hermoso, una tarea apasionante. Pero te podés mandar unas grandes cagadas, ¿no? Porque podés podar una rama viva del árbol.

No en todas las editoriales hay un editor. A veces es un lujo. Me han contado amigos que mandan un material y les devuelven un archivo pdf maquetado. Como diciendo “va a quedar así, venga, pague y sale”. No hay ningún trabajo en colaboración autor-editor. Pero eso es entendible también desde el otro lado, porque a veces las editoriales tienen que recortar gastos para que al autor no le cueste tan caro. O le dejan la función de corrector al autor. Problemático… “Corrector”, digo de erratas, no hablo de podar. Al tipo por ahí le parece que “príncipe” es con “s” , no se lo mostró a nadie más y sale así, porque no lo va a mirar nadie más a ese libro. Entonces, para abaratar costos qué hago, bueno, tengo que recortar: ¿laminado, el libro?, mejor no; solapas no, porque es muy caro;  algo en tapa, más o menos, le ponemos una foto, no tiene la mejor definición pero bueno Entonces, recortaste de todos lados, y claro, te sale más económico, pero te queda un libro horrible. Para eso mejor imprimí el Word y hacele fotocopias. Hay muchas cosas a mirar: libro pegado se va a tender a despegar. Mal papel: al tiempo se te pone amarillo.fef305e9c43c1a675cbb8ac69bf47621
La verdad que también, por otro lado, como les digo esto, también les digo que el laburo de editar, de ser editor, es muy agotador. Porque es ida y vuelta con el autor y charlas, hago estos cambios, quiero estas mejoras y me vuelve; veo que no aceptó entonces no va a salir así. Tenés que ser muy diplomático para hacer valer tu mirada y negociar, es agotador. Si uno tuviera que cotizar eso… Por ejemplo, un pintor que estuvo seis meses trabajando en una obra ¿a cuánto la vende? A veces, eso no se tiene en cuenta. Eso es otra cosa que pasa mucho en la cultura. Todo parece caro. Ese llanto, ¿viste…? Los talleres a todos les parecen caros. Entonces, terminan regalando el laburo, todo es depreciado, cada vez más para abajo. Y, por si alguno no se enteró, los poetts pagan el alquiler como cualquier persona. No es que dicen “ah, no, la poett. A la poett cobrémosle menos”. No, te rige todo el peso de la ley.


Diferencias entre las grandes editoriales y las editoriales independientes

Creo que las grandes editoriales publican productos. No pasa como en las pequeñas: “publiquemos a este autor, su obra tiene que circular, lo ponemos de nuestro bolsillo”. Eso los grandes grupos editoriales no lo van a hacer, porque ese libro, lo más probable, es que no se venda tanto como ellos quisieran. A veces el espíritu romántico va en contra de lo que es una empresa que, chica o grande, es una empresa al fin.  Puede pasar que pienses y sientas que una obra tiene que circular, por eso la editás, pero después qué hacés para vender ese libro, para que llegue a un lector… Ese es otro gran tema. La distribución de los libros es otra cuestión sobre la que vivimos hablando cuando vamos a los encuentros. Por suerte ahora hay grupos de editores pequeños que se están juntando en cooperativas de distribución, justamente para darle solución al tema. Viaja una persona con libros de varios sellos. Era más sencillo de lo que parecía. Todo se trata de articular, esa es una de las claves. Otro tema son los libreros: maravillosos y terribles. Pero: ¡casha, boca! Ya bastantes enemigos tiene una como para crearse otro más. Lo que digo es que no puede ser que no le puedas llevar libros de tu editorial a tal librería porque una vez se encanutaron la plata de la venta. Porque ahí por una persona que hace mal las cosas se corta una cadena que nos afanamos en ajustar, aceitar, calibrar. No da. Pero bueno, me llamo a silencio.

Cuando estábamos en discusiones en la revista La Guacha, a veces decíamos “Vamos a descubrir poetas. Hay un tipo que vive en la sierra, vamos…”,pero también nos preguntábamos: “¿vamos a rescatar al poeta olvidado, auto-recluido, rebeldón?” Si sus libros no se consiguen en ningún lado, no da entrevistas, no lee en público, no circula. ¿Vale la pena darle un espacio a ese tipo que, en definitiva, no hace nada por sí mismo?


Sobre la frontera entre el lugar del poeta y el del poeta-editor

El otro día vino un chico al taller y me dijo: “No me decís si te gusta o no mi poema.” Para mí un texto es como una pieza con la que tengo que trabajar. Ay, parezco una formalista rusa. Es como cualquier artesanía, por decirlo así. Entonces digo: “Acá fijate el corte de verso, a ver esta coma…” todo lo que sabemos, “¿pero te gusta o no el poema?” Yo no trabajo con Me gusta o No me gusta. No es así. “Uh, no te gustó, le tachaste todo”. No, al contrario. Justamente porque se sostiene sin todo eso, porque todo eso que tachamos se puede ir sin que afecte al harcore del poema. Si algo es incorregible, ni lo toco. Hay poemas que uno escribe que son… como peldaños de una escalera, pero tal vez no el mejor peldaño. Era necesario para seguir subiendo.d7c3bd7d058fc918f0c4a17bbe2daf92
Las lecturas

Yo creo que uno no se puede correr de la subjetividad. ¿Cómo hacés para leer con objetividad? No se puede escribir desconociendo una tradición. Hubo gente que lo hizo antes. No sé, en una época era muy habitual toparse con los Oliverios y las Pizarnas, como decía un amigo. Eran poemas de molde. En arte se puede hacer cualquier cosa, ahora cómo te quede, es otra cosa. Vos no podés ignorar que hubo antes alguien que ya hizo el poemita que en el medio parecía un dibujito, el espaciado, los juegos quebrando el sentido… Eso, para mí, es tremendo, un signo de que se leyó poco. Leíste a cinco y, sí,  a alguno te va a salir imitarlo. Ahora, si leíste a quinientos, la influencia se atomiza más. Es el eterno tema: siempre nos hace falta ampliar las lecturas. Así que respecto de mi lugar de lectora en una editorial un poco tiene que ver con lo que a mí me parece que es un buen libro. Por eso decía que no se puede aislar la subjetividad. Es así, ¿dónde me voy a parar yo para decir “este libro está aprobado”? Si se cumple esa serie de condiciones  técnicas y formales que dijimos, que la obra en lo posible tenga algún eje, cierta dirección, un procedimiento. Un rejunte de poemas no es un libro para mí.

Qué es escribir

 A mí como lectora me gusta que me lleven, que me hagan ver y sentir es la seducción, escribir es seducir. Es hermoso, “mirá ahora cómo vas a empezar tranqui, después te subo a mil, después te hago venir para acá que también está buenísimo, ahora paramos un poquito, un paseíto por esta zona más calma, y ahora… ahora vas a ver, te va a encantar este poema ¡uh! Te quiebra pero vas a querer seguir leyendo”. Eso es, plantear un recorrido que al otro lo haga sentir. Eso tendría que estar dado desde el autor, pero si él no lo ve, para eso está el editor. Creo que Roland Barthes decía algo así, para qué voy a leer un libro que no me seduce. Si no está el deseo del autor, me saca el deseo como lector. El que tiene que sentir es el lector, no el autor. “Ay, miren, yo estoy mal porque me peleé con mi novio. Estoy triste y lloro y escribo un poema”. No. Eso no le importa a nadie. Hay que hacer sentir al otro, y eso para mí tiene que ver con la seducción.

Yo creo que lo que uno aprende de un profesor, más allá de lo que dice,  es la pasión con que lo dice. Yo estoy estudiando Letras y elijo materias donde esté eso. Por eso me lleva dos mil años la carrera, porque no hay profesores vivos con el deseo despierto. Yo entiendo el agotamiento de un tipo que hace años que da clases,  los escollos administrativos, burocráticos, los bajos sueldos todo eso lo entiendo. Pero si otro profesor puede ponerle garra, vos también podés, porque las potencialidades están en todo ser humano. Ahora tengo un profesor que el otro día contó que hace treinta años que enseña. ¡Cuatro horas da de clases, y no te mira ni un papel! La vez pasada lo felicité, viste, me salió del alma. Me dice “Sí, lo que pasa es que son muchos años…” ¡Una humildad!Se aprende del amor y de la pasión que el otro transmite. En algún momento, creo, uno tiene que empezar a retransmitir eso que recibió, empezar a darlo desde el rol en el que esté.ea88080861d425349c7b536c4c83941d
Editar colecciones

Cuando Carlos Pereiro me convoca para trabajar en la nueva colección, le comenté la idea que yo tengo respecto de cómo tienen que salir los libros: sin textos de contratapa ni prólogos, con un cuidado especial en la fotografía del autor , con un diseño de tapa definido, en fin, con ciertas cuestiones que me interesa mantener. ¿Por qué no los prólogos y los textos de contratapa? El libro se tiene que sostener solo; no hay ninguna necesidad de que venga un consagrado a autorizarte. Las contratapas pueden servir para ver si a alguien le da ganas de comprarlo. Abran el libro, léanse un poema. En eso no creo que sea necesario facilitar las cosas.

Sobre el panorama poético actual

Hay muchas personas escribiendo poesía. Eso es muy bueno. Sigue siendo, por supuesto, algo pequeño. Uno hace una lectura, leen cuatro poetas y se lo considera un éxito si van treinta personas. Por lo general, es de ahí para abajo el número, por más que difundas y difundas

Como hay tanto que se escribe y se publica, hay que pasar el tamiz y ver qué es lo que queda. Cuando vas leyendo, leyendo, leyendo, tenés mejor perspectiva y a veces pasa que decís “Acá hay una voz…” Por ejemplo, Natalia Litvinova. Ya lo primero que leés de ella, se destaca de todo lo demás. Entonces en ese caso, yo lo que hago es quedarme con el nombre. Me interesa y voy haciendo un seguimiento. Gracias a las redes sociales, que son excelentes como medio, una va viendo. “Ah, la invitan de España. grosa. Ahora saca otro libro. Ahora saca una traducción.” Vas viendo cómo esa persona crece con una obra que se sostiene, y hace algo por difundirla. Lo que leyó ayer [15 de mayo, Feria de Editoriales Independientes en Río Cuarto], a mí me encantó. Me pareció una gran lectura, hermosos poemas. Y además,  bueno, esto es un plus: una acá tiene la posibilidad de conocerse. Una mina que escribe muy bien, es bellísima y además amigable. ¿Qué más le podés pedir a la vida? Te querés quedar charlando horas. Por eso vivo feliz acá [Río Cuarto] cuando vengo, porque se dan esos encuentros.

Por otro lado, veo que el desafío es trascender la anécdota, los poemas a veces quedan chatos. Me parece que hace falta ese giro que hace que… ¿estaban ustedes [en el taller] cuando leímos el poema de Gruss, el del té? Es muy sencillo: mi hermana viene a tomar el té a casa y el té salta de la taza y viene hacia mí como algo que no comprendo. yo lo achato al contártelo, pero es muy rico. Vieron que se dice que la literatura es el cómo, no el qué; es el cómo cuento yo qué me pasó. Es laburo, es laburo. A veces puede ser que se te venga ya la imagen, que te haya nacido así. Pero para mí, y para los mortales que conozco, es puro trabajo crear esa imagen, que va a hacer que un poema sea algo más que una anécdota. En eso sí veo que uno de los desafíos es sustraerse a ese canto de sirenas que dice que todos podemos escribir y “todo chiquito y para abajo y cortado” ya es un poema. No. Eso no. Hoy hablábamos sobre la importancia de poner títulos. Hay gente que no pone , el otro día me dice uno: “como el caso de Viel Temperley”. Y bueeeno, está bien. Obviamente, si uno busca, va a encontrar ejemplo de todo. Yo me paro en un lugar para opinar, después si me ponen ejemplos de la excepción, bueno, listo, negocio. Ahora, si me preguntan “¿te parece que hay que ponerle título a un poema?”. Sí, por lo menos hacé el esfuerzo. Y puede que no te salga, no arrancás, salen todos horribles, queda tipo: “Composición: Tema: La vaca”. ¿Te queda todo espantoso? Ahí, después de hacer el intento y el esfuerzo, bueno, decís “No, no le voy a poner título”. Bueno, puede ser también que el primer verso funcione como título, pero también es arduo.

Vuelvo: trascender la anécdota, llegar a un lector. Pensar “¿Qué tipo de lector me interesa?” Eso tiene que estar en algún lugar del que escribe, la idea de que lo va a leer otro. Si  no pensás en un lector, no lo vas a tener, después.

Gustos literarios

Me interesa en especial la poesía en lengua inglesa. Sobre todo Ezra Pound y Eliot. También algunas norteamericanas como Sylvia Plath y Anne Sexton, me gusta traducirlas.     El resto, bueno, poesía argentina contemporánea. Trato de leer todo lo que puedo. Me interesa mucho el cruce vida-obra. Es decir, cuando leo la obra de un poeta y después tengo la suerte de conocerlo y veo que todo cierra, veo esa coherencia. Te podrás imaginar que se arman alianzas poderosas. Como te decía antes, es amor. Porque cuando leés algo que te gusta mucho, al autor lo querés ir a buscar para darle un abrazo. Soy muy afortunada porque eso me pasó bastante: Juana Bignozzi, Javier Adúriz, Mario Trejo, Jorge Aulicino, Santiago Espel, Diego Muzzio, Enrique Solinas, Marina Serrano, María Teresa Andruetto, Roberto Malatesta, Irene Gruss, Santiago Sylvester, Rafael Felipe Oteriño.

5d4b81cea8a715a3aed9b6f176994862
En Córdoba hay una gran concentración de poetas por metro cuadrado. No sé si es el agua, si son las rasquetas, ni qué es lo pasa acá. Hay muy buenos poetas. Del sur no conozco tanto. Tal vez tenga que ver con cómo se distribuye o se difunde. Pero de esta zona hay tanto y tan bueno que… no sé: María Teresa Andruetto, Alejandro Schmidt, Susana Cabuchi, Alejandro Nicotra, son nombres que han marcado. El Schmidt tiene como doscientos libros, no sé. Es impresionante su obra. De mi generación te puedo nombrar a Iván Wielikosielek, Carina Sedevich, Marcelo Dughetti, Gustavo Borga, Pablo Dema, José Di Marco, Elena Anníbali, Laura García Del Castaño. Ay, se me escapan varios nombres y paro acá, porque, como sabemos, de las listas lo único que se notan son las omisiones.


Su posición respecto de las discusiones teóricas sobre poesía desde los noventa hasta ahora.

Una vez en revista La Guacha hicimos un número donde éramos más o menos unos diez colaboradores escribiendo sobre libros de poemas que se publicaron hacia fines de los noventa. Les dimos durísimo, además era en un tono de gastada. Con “poesía de los noventa” se etiquetó a un grupo con una estética particular. Eso fue una operación de la crítica, porque ellos no se autodenominaban como tales. En esa época, como estás inmerso en ese mar, no sabés realmente qué va a quedar. Yo decía “Por favor, que de esto no quede nada. Que la ola se lleve todo”, la mayoría era un desastre, muy vacío. La banalización de lo cotidiano. Me acuerdo de las mujeres, la escritura de mujeres  era de una inconsistencia total. La maternidad el día a día… pero no había nada atrás de eso. Clarice Lispector tuvo una columna en el Jornal do Brasil durante treinta años. Una de esas crónicas empieza diciendo que ese día no había ido la mucama. Qué drama que no viene la mucama, etc. etc. Y de repente, no sabés cómo, estás en un cohete rumbo al espacio exterior que te conecta lo metafísico y la existencia y el mundo y la vida, el origen. Ese cruce me parece espectacular. Bueno, lo que pasaba en los noventa era todo lo contrario. Vacío.

Una vez fuimos a una mesa de debate a escuchar a Marcos Silber. Él dijo: “A estos poetas el tiempo los va a marcar como constructores de distracción”. Me encantó esa frase. Claro,  cuando había que estar ocupándose de ciertos temas, estaban  sacando libros bobos,  llenos de guasadas, sin elaboración. Pensábamos en La Guacha: “¿Qué es lo quedará de esto?” quedaron las voces de poetas que pudieron evolucionar. No puedo decirte que con los que quedaron tenga mucha afinidad, tampoco. Pero reconozco un camino. En cuanto a poetas que escribían en esa época pero fuera de etiquetas, destaco en especial a Diego Muzzio y Enrique Solinas, ambos con obras muy sólidas.  Hay un número de Diario de Poesía que está bárbaro. No me acuerdo si se llama “Encuesta a la poesía argentina”, una cosa así. Se les hacía una serie de preguntas ya fijas a veinte poetas “jóvenes”. . Influencias, autores preferidos cosas así. Y lo interesante es que pasa esto: vos decís Griselda y Nicolás; Nicolás dice Joaquín y Griselda. Así era. Realmente lo podés ver.Se armaba un mapa. En ese sentido coincido con quienes opinan que fue una época que excluía de diarios y suplementos a todos  los que no cumplían con los parámetros prefijados de un modo de escribir.

4efd6b7888351a2e64020f2006b69c5a

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s